CAPITULO 4 EL REY

Capítulo 4
EL REY

Llamado y Escogido

Los cinco ministerios de Dios en la tierra

LLAMADO Y ESCOGIDO

Llegando a los términos

Mortimer Adler, en su libro Cómo leer un libro, explica que comprender una palabra no significa simplemente estar familiarizado con ella. En su sección llamada “Llegando a los términos”, enseña que una palabra adquiere su verdadero significado cuando se entiende dentro de su contexto.

Es decir, una palabra se convierte en un término cuando, al analizar el contexto en el que se usa, descubrimos el significado específico que el autor le está dando en ese momento.

Este principio es muy importante para la interpretación bíblica. Cuando queremos conocer el significado de una palabra en la Biblia, no debemos asumir que siempre tendrá el mismo sentido en todos los pasajes. El hecho de que una palabra aparezca en diferentes libros o autores no significa que todos la estén usando exactamente de la misma manera.

Cada autor bíblico puede emplear una palabra dentro de un contexto particular, y ese contexto es el que determina su significado.

Por eso, al estudiar conceptos como “llamado” y “escogido”, es necesario analizar cuidadosamente cómo se usan dentro de los pasajes donde aparecen, para entender la intención del texto y no simplemente asumir un significado general.

Un ejemplo claro aparece en las palabras de Jesús:

“Pues muchos son llamados, pero pocos son escogidos”.

Evangelio de Mateo 22:14 (NTV)

En este pasaje, Jesús muestra que existe una diferencia entre ser llamado y ser escogido, lo cual invita a estudiar con mayor profundidad el sentido de estos términos dentro del contexto del Reino de Dios.

LLAMADOS Y ESCOGIDOS

  1. PARA SALVACIÓN

(Dios llama a todas las personas)

Llamados

Son todas aquellas personas a quienes se les predica la Palabra de Dios y se le invita al arrepentimiento. El llamado de Dios se extiende a todos, sin excepción.

“No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores”.

— Evangelio de Mateo 9:13 (NTV)

Escogidos

Son aquellas personas que responden al llamado de Dios y deciden entregar su vida a Jesucristo, entrando así en la salvación que Él ofrece.

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”.

— Carta a los Romanos 8:28 (NTV)

  1. PARA EL MINISTERIO O SERVICIO

(Entre los congregados)

Llamados

Son las personas dentro del pueblo de Dios que muestran disposición y deseo de servirle.

 A sus discípulos les dijo: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos.  Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos».

— Evangelio de Mateo 9:37-38 (NTV)

Escogidos

Son las personas que, además del deseo de servir, son capacitadas y establecidas por Dios para cumplir un ministerio específico dentro de la iglesia.

“Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo”.

— Carta a los Efesios 4:11–12 (NTV)

  1. PARA EL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA

(Creyentes salvos)

Llamados

Son los creyentes que forman parte del cuerpo de Cristo y a quienes se les ha dado la promesa de prepararse para el encuentro con su Esposo, Jesucristo.

“Luego, junto con ellos, nosotros los que aún sigamos vivos sobre la tierra seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre”.

— Primera Carta a los Tesalonicenses 4:17 (NTV)

Escogidos

Son aquellos creyentes que guardan la palabra del Señor y permanecen fieles, siendo preservados para ese encuentro con Cristo.

“Ya que has obedecido mi mandato de perseverar, yo te protegeré del gran tiempo de prueba que vendrá sobre el mundo entero para probar a los que pertenecen a este mundo”.

— Apocalipsis 3:10 (NTV)

  1. PARA LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO A LA TIERRA

(Creyentes de la gran tribulación)

Llamados

Son las personas a quienes se les anuncia el mensaje de perseverar hasta el fin, confiando en la gracia de Dios.

“Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos”.

— Evangelio de Mateo 22:14 (NTV)

“Pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo”.

— Evangelio de Mateo 24:13 (NTV)

Escogidos

Son aquellos que perseveran hasta el final poniendo su confianza en Jesús. Ellos participan en la celebración del Reino y en la cena de las bodas del Cordero.

“Y el ángel me dijo: ‘Escribe esto: ¡Benditos los que son invitados a la cena de la boda del Cordero!’”.

— Apocalipsis 19:9 (NTV)

Después vi tronos, y los que estaban sentados en ellos habían recibido autoridad para juzgar. Vi las almas de aquellos que habían sido decapitados por dar testimonio acerca de Jesús y proclamar la palabra de Dios. Ellos no habían adorado a la bestia ni a su estatua, ni habían aceptado su marca en la frente o en las manos. Volvieron a la vida, y reinaron con Cristo durante mil años.

— Apocalipsis 20:4 (NTV)

Los cinco ministerios de Dios en la tierra

El apóstol Pablo enseña a la iglesia que no debe permanecer en ignorancia acerca de los dones espirituales y explica que dentro de la obra de Dios existe diversidad de funciones que proceden del mismo Dios. Él presenta tres dimensiones de la manifestación divina en la iglesia: dones, ministerios y operaciones.

“Hay distintas clases de dones espirituales, pero el mismo Espíritu es la fuente de todos ellos. Hay distintas clases de servicio, pero servimos al mismo Señor. Dios obra de maneras diferentes, pero es el mismo Dios quien hace la obra en todos nosotros”.

— Primera Carta a los Corintios 12:4-6 (NTV)

En este pasaje se muestra cómo actúa la Trinidad en la obra ministerial de la iglesia:

El Espíritu Santo reparte los dones.

El Hijo establece los ministerios.

El Padre determina las operaciones o maneras de actuar.

Los cinco ministerios son dones dados en forma humana por Cristo a su iglesia para que ella alcance la madurez espiritual y la unidad en la fe.

“Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor”.

— Carta a los Efesios 4:11-13 (NTV)

El propósito de estos ministerios es producir unidad en la iglesia, edificar a los creyentes, perfeccionar a los santos, llevar al conocimiento de Cristo y revelar el plan de Dios.

Dentro del cuerpo de Cristo hay muchos creyentes con dones del Espíritu, pero no todos reciben un ministerio específico.

“Ahora bien, Dios ha puesto a cada uno de los miembros en el cuerpo como él ha querido… Aquí hay algunas de las partes que Dios ha designado para la iglesia: en primer lugar los apóstoles, en segundo lugar los profetas, en tercer lugar los maestros…”

— Primera Carta a los Corintios 12:18,28 (NTV)

Las personas llamadas al ministerio sienten un impulso profundo de servir completamente a Dios y responder al llamado del Señor.

“¡La cosecha es grande, pero los obreros son pocos! Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos”.

— Evangelio de Mateo 9:37-38 (NTV)

Estos ministerios continúan la obra que Cristo comenzó en la tierra, pues su iglesia está llamada a realizar las obras que Él hizo.

“Les digo la verdad, todo el que cree en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores”.

— Evangelio de Juan 14:12 (NTV)

El ministerio apostólico

La palabra apóstol proviene del griego apostolos, que significa “enviado con una comisión”. El ministerio apostólico tiene una dimensión de gobierno y establecimiento dentro de la iglesia.

El apóstol recibe visión para la expansión del evangelio, diseña proyectos para el crecimiento de la obra de Dios, capacita a los creyentes para el ministerio y actúa como padre espiritual de otros ministros.

Funciones apostólicas

Establecer doctrina

Los apóstoles establecen el fundamento doctrinal sobre el cual crece la iglesia.

“Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles”.

— Hechos de los Apóstoles 2:42 (NTV)

Cubrir espiritualmente

Cristo delegó autoridad a sus enviados para cuidar y proteger a su pueblo.

“Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra”.

— Evangelio de Mateo 28:18 (NTV)

Enviar obreros

Los apóstoles también envían a otros a predicar el evangelio en todas las naciones.

“Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones”.

— Evangelio de Mateo 28:19 (NTV)

El ministerio profético

El término profeta proviene del griego prophetes, que significa “uno que proclama un mensaje divino”. El ministerio profético comunica la palabra y la dirección de Dios para su pueblo.

En el Nuevo Testamento encontramos ejemplos de personas con este ministerio.

“¿Acaso esperaban ver a un profeta? Sí, él es más que un profeta”.

— Evangelio de Mateo 11:9 (NTV)

“También estaba allí la profetisa Ana… nunca salía del templo, sino que adoraba a Dios con ayunos y oraciones”.

— Evangelio de Lucas 2:36-37 (NTV)

El profeta comunica la visión de Dios, edifica a la iglesia, discierne los tiempos y declara los propósitos del Señor.

Funciones del ministerio profético

Hablar de parte de Dios

Dios utiliza a los profetas para transmitir su mensaje al pueblo.

Anunciar y denunciar

El profeta proclama las buenas nuevas, pero también denuncia el pecado y la injusticia.

Proteger al pueblo de Dios

A través de la palabra profética, Dios advierte, guía y protege a su iglesia.

El ministerio evangelista

El término evangelista proviene del griego euangelistes, que significa “mensajero de buenas noticias”. Su función principal es anunciar el evangelio y alcanzar a los que aún no conocen a Cristo.

El evangelista tiene pasión por los perdidos, compasión por los rechazados y una fuerte motivación por llevar a las personas al arrepentimiento.

Funciones del ministerio evangelista

Anunciar las buenas noticias

El evangelista proclama el evangelio con el poder del Espíritu Santo.

“Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos”.

— Evangelio de Marcos 16:15 (NTV)

Sanar y liberar

Dios confirma la predicación con señales y milagros.

“Y estas señales milagrosas seguirán a los que creen”.

— Evangelio de Marcos 16:17 (NTV)

Alcanzar ciudades y pueblos

El evangelista lleva el mensaje de salvación a donde hay almas perdidas.

El ministerio pastoral

La función del pastor es cuidar, guiar y proteger al rebaño de Dios. El modelo perfecto del pastor es Jesucristo.

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas”.

— Evangelio de Juan 10:11 (NTV)

El pastor conoce a su congregación, ora por sus necesidades, restaura a los que se extravían y guía espiritualmente a la iglesia.

Funciones del ministerio pastoral

Conocer a las ovejas

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen”.

— Evangelio de Juan 10:27 (NTV)

Mantener unido el rebaño

El pastor protege a la iglesia de divisiones, errores doctrinales y ataques espirituales.

Cuidar las almas

“Cuiden del rebaño que Dios les ha confiado”.

— Primera Carta de Pedro 5:2 (NTV)

El ministerio del maestro

El término maestro proviene del griego didaskalos, que significa “el que enseña”. Este ministerio se dedica a explicar las Escrituras y establecer el fundamento doctrinal de la iglesia.

Jesús es el Maestro por excelencia.

“Ustedes me llaman ‘Maestro’ y ‘Señor’, y tienen razón, porque es lo que soy”.

— Evangelio de Juan 13:13 (NTV)

El maestro estudia profundamente la palabra de Dios, forma discípulos, entrena nuevos líderes y ayuda a la iglesia a comprender la verdad bíblica.

Funciones del ministerio del maestro

Hacer discípulos

“Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones”.

— Evangelio de Mateo 28:19 (NTV)

Enseñar la doctrina apostólica

El maestro instruye a la iglesia conforme a las Escrituras.

Ayudar a discernir la verdad

“Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado… que enseña correctamente la palabra de verdad”.

— Segunda Carta a Timoteo 2:15 (NTV)

El propósito de los cinco ministerios

Dios estableció estos cinco ministerios como su modelo para el crecimiento y la madurez de la iglesia. Cada uno cumple una función diferente, pero todos trabajan con el mismo objetivo: edificar el cuerpo de Cristo y llevar a los creyentes a la plenitud espiritual.

Cuando estos ministerios funcionan juntos, la iglesia experimenta renovación, crecimiento y madurez en la fe. Cada ministerio forma y prepara a otros creyentes para servir, de manera que el cuerpo de Cristo continúe expandiéndose hasta que alcance la plenitud del conocimiento de Cristo.

El propósito de los dones espirituales

Edificación del cuerpo de Cristo

Dios da los dones a sus hijos para capacitarlos a trabajar juntos por el crecimiento de la iglesia. Deben usarse con unidad de propósito y para el bien común. El deseo principal siempre debe ser que Cristo sea glorificado.

Efesios 4:12 (NTV)

«Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo».

Los dones son para servir, no para presumir

Los dones no se nos dan como premio a nuestra espiritualidad. Dios nos los concede para servir a nuestros hermanos y animarnos mutuamente en nuestro caminar con Jesús.

Cuando usamos los dones correctamente mostramos que Dios es real en nuestras vidas y que es Él quien nos dirige.

La iglesia funciona como un cuerpo

Dios nos capacita para cumplir su obra a través de los dones. La iglesia funciona mejor cuando todos sus miembros ejercen lo que Dios les ha dado.

Cuando un miembro no usa su don, el cuerpo pierde eficiencia, así como sucede cuando una parte del cuerpo físico está enferma.

Las listas bíblicas de los dones

En la Biblia encontramos tres listas principales de dones espirituales:

1 Corintios 12:4–11, 28 (NTV)

Romanos 12:6–8 (NTV)

Efesios 4:7–13 (NTV)

A continuación, aparecen los dones mencionados en estos pasajes con una breve explicación.


1. Dones de revelación

Sabiduría

Capacidad espiritual para aplicar la voluntad de Dios en situaciones específicas, más allá de la sabiduría humana. Las personas con este don hablan la palabra de Dios con precisión y discernimiento.

Conocimiento

Revelación sobrenatural acerca de una persona o situación que no se obtuvo por medios naturales. Dios revela información que estaba oculta.

Discernimiento de espíritus

Habilidad espiritual para reconocer qué tipo de espíritu está actuando en una situación y determinar si proviene de Dios o no.


2. Dones de poder

Fe

Una confianza extraordinaria en las promesas de Dios que no se debilita frente a circunstancias adversas. Esta fe inspira y anima a otros creyentes.

Dones de sanidad

Capacidad espiritual para orar por enfermos y ver la manifestación del poder sanador de Dios, tanto física como emocionalmente.

Milagros

Capacidad dada por Dios para que ocurran señales y prodigios sobrenaturales que manifiestan su poder y su presencia.


3. Dones de inspiración

Profecía

Comunicar un mensaje inspirado por Dios que exhorta, anima o edifica a la iglesia.

Diversos géneros de lenguas

Capacidad sobrenatural de hablar idiomas que no han sido aprendidos naturalmente. También incluye lenguas espirituales usadas para la comunión con Dios.

Interpretación de lenguas

Capacidad de comprender y comunicar el significado de un mensaje dado en lenguas para que la iglesia pueda entenderlo.


4. Dones de servicio

Enseñanza

Capacidad especial para explicar con claridad las verdades del evangelio e instruir a otros en la palabra de Dios.

Evangelismo

Habilidad para comunicar el mensaje de salvación de forma clara y relevante a quienes aún no conocen a Cristo.

Servicio o ayuda

Sensibilidad especial hacia las necesidades de los demás y disposición para ayudar de manera práctica.

Administración

Capacidad de organizar, dirigir y planificar actividades para el buen funcionamiento de la iglesia.

Ánimo o exhortación

Capacidad de dar palabras de aliento, motivación y corrección basadas en las promesas de Dios.

Dar con generosidad

Disposición especial para compartir recursos —tiempo, talentos y dinero— para ayudar a los necesitados y apoyar la obra de Dios.

Liderazgo

Capacidad espiritual para guiar a otros, cuidarlos y ayudarles a crecer en su relación con Cristo.

Misericordia o compasión

Sensibilidad profunda hacia el sufrimiento de los demás y deseo de mostrar misericordia, acompañada muchas veces por intercesión y oración.

El amor: el fundamento de todos los dones

Los capítulos donde se enseñan los dones espirituales tienen un elemento en común: el amor y la unidad entre los creyentes.

Los dones deben ejercerse con amor para que realmente cumplan el propósito de Dios.

1 Corintios 13:1–3 (NTV)

«Si pudiera hablar todos los idiomas del mundo y de los ángeles pero no amara a los demás, yo solo sería un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tuviera el don de profecía y entendiera todos los planes secretos de Dios y poseyera todo el conocimiento, y si tuviera una fe que me hiciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada. Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi cuerpo, podría jactarme de ello; pero si no amo a los demás, no habría logrado nada».

Usar fielmente los dones

Debemos valorar los dones que Dios nos ha dado y también los dones de los demás. Todos son necesarios para el buen funcionamiento de la iglesia.

Cada creyente debe usar su don con fidelidad para servir a Dios y bendecir a otros.

1 Pedro 4:10 (NTV)

«Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros».

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